Quarantine 15.06
Hoy recibimos en la puerta de nuestra caja, una caja de alimentos. Han habido muchos comentarios en las redes sociales sobre esto, observando a la caja desde sus diferentes ángulos. Muchos de esos las siento y guardo en mi corazón, otros son un cúmulo de palabras más que prefiero hacer oídos sordos. Creo que eso es lo bueno que he podido descubrir de hace un tiempo, así me ahorro mierda extra, ya que no soy una cabeza libre de ella. Más allá de las palabras, no las comprendía, y es difícil comprender cuando no las ves en persona, un ápice de la situación. Hoy llegó una caja, y de la sorpresa, el asombro, y silencio, me tocó a mí ayudar a entrarla; lo único que salía de mí, fueron lágrimas incomprensibles, porque ni yo las entendía. No, no eran las lágrimas lo que yo no entendía. No entendía qué hacía yo recibiendo una caja. Y me quedé un momento, en mi propio tiempo de engranaje interno, agradeciendo pero dudándoles. Más allá de mi pena, dudo de saber si lo que estamos recibiendo ...